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sábado, 16 de junio de 2018

Las lecciones del Procés y la moción de censura

El procés nos ha ofrecido dos lecciones que no son nuevas, pero que al menos hemos podido ver confirmadas una vez más. 


Una es que el nacionalismo es insaciable en sus exigencias y antidemocrático en la presión sobre quienes no siguen su ideología.

Ocupación del espacio público, policía no neutral ideológicamente, incumplimiento de la ley, imposición de la lengua... todo vale para marcar el territorio y arrinconar al discrepante. 

 Ejemplo de la falta de defensa de la neutralidad en el espacio público.
Activista nacionalista cambiando el nombre de una calle con la connivencia de la policía autonómica.
elcatalán.es: Mossos per la Constitució denuncia que no se aplica el mismo rasero a quienes ponen lazos que a quienes los quitan 

Los partidos nacionalistas no son hoy día unos partidos más. Son partidos a los que se está permitiendo participar en el juego democrático sin cumplir con las reglas de la democracia. De ahí su éxito electoral.









La otra lección es que no podremos reconducir al nacionalismo hacia el respeto democrático mientras el esquema de intereses que lo sustenta siga funcionando.

Como consecuencia del Procés:
  - PSOE gobierna
  - Cs sube


¿Es esto casual? No, era totalmente predecible. De hecho, hace ya años que yo hablo del filonacionalismo y del antinacionalismo como prejuicios sostenidos por intereses partidistas.



No hay que ser un gran conocedor de la política para saber que no se debe descalificar gratuitamente a quien se está enfrentando al nacionalismo (como ha hecho Cs). O que no es leal pactar con los independentistas para descabalgar a quien se está enfrentando a ellos (como ha hecho el PSOE).






Dos lecciones muy básicas que, en el fondo, conocemos todos los que seguimos la política. Pero que permanecen tapadas, ocultas bajo la maraña de intereses indicada arriba y por la falta de una teoría emocional que sirva de referencia clara frente a la manipulación emocional de grupos.





Emociologías, ideologías de los sentimientos 




Mapa de emociologías 




 Emociologías: Tipos de respuesta



/***/ 


Nota 1: (19 junio 2018) en dos entradas posteriores he intentado entender cómo hemos caído en la perniciosa distorsión antinacionalista.

Creo que hay dos caminos básicos. Uno el de los activistas tradicionales de la lucha contra ETA. Que han caído en el error de creer que un gobierno puede realizar activismo.

El otro una trampa consciente. Una estrategia de corte populistas (ilusión + indignación) utilizada por Ciudadanos y los medios que le apoyan.

jueves, 14 de junio de 2018

¿Por qué ha caído el Gobierno Rajoy?


El verdadero motivo por el cual ha caído el gobierno Rajoy, es el de siempre: el complejo equilibrio de intereses que rodea al nacionalismo. Que ha favorecido, de nuevo, una conjunción de todos contra el PP, como en 2004 (con Tinell entonces).

 

La corrupción ha sido la excusa que nadie se atreve a cuestionar, pero todos saben que se exagera utilitariamente ('jauría' reconoce hoy… quien lo fue cuando ésta atacaba al PP).

 

Los nacionalistas, conocedores de este equilibrio perenne, iniciaron el absurdo del Procés según vieron llegar al PP al gobierno (2012). Sabían que tarde o temprano el Gobierno tendría que responder a la provocación (¿qué país podría aceptar una DUI?) y que el resto de partidos, mal que bien, se unirían a ellos en el desgaste al PP.

 

Y así ha sido. A pesar de que el buen hacer de Rajoy, con su respuesta asertiva (firmeza no agresiva), ha dificultado mucho esta colaboración ‘todos contra el PP’. De hecho, CiU ha pagado la apuesta con su descomposición como partido al alargarse en exceso el envite.

 

Tan bien llevada estaba la respuesta del Gobierno, que PSOE y Cs han tenido que apoyarle formalmente. Y el PNV ha preferido no oponerse abiertamente. Pero el esquema habitual seguía ahí.

 

Cs y los medios de la derecha han aprovechado su respuesta asertiva para erosionar al PP como partido. ¿Acaso las prisas de Cs no aparecen tras comprobar que la jugada está funcionando en Cataluña? ¿Que están consiguiendo hacerse con el voto del PP?

 

Y el PSOE ¿acaso no ha aprovechado la asfixia que sentían los partidos nacionalistas ante la firmeza educada y democrática del Gobierno para ganárselos gratis contra el PP?

 

Es decir, el desafío antidemocrático nacionalista ha vuelto a tener rendimiento para todos. Ha servido para echar entre todos al partido que estaba enfrentándose al nacionalismo y repartirse los despojos de ese poder. Los nacionalistas podrán a apretar en su imposición de la lengua local para marcar su territorio, la izquierda gana el gobierno y los medios de derecha y Cs han reivindicado su fuerza erosionando al PP. 

¿Gobernaría hoy el PSOE de no ser por el Procés? Es claro que no.
¿Habría subido Cs como ha subido en la intención de voto de no ser por el Procés? Es evidente que no.


Lo que nos lleva a la pregunta siguiente:

¿Cuándo se podrá hacer frente eficazmente al nacionalismo opresivo (porque lo es para los no nacionalistas que viven en zona nacionalista)? Cuando este esquema de todos contra el PP deje de funcionar. No antes. Es así de sencillo.




viernes, 17 de noviembre de 2017

Naciomachismo


Imaginemos un hombre que ningunea y maltrata a su mujer por prejuicios machistas. Durante años. Desde siempre que se recuerda. Desde el inicio de su relación adulta, hace unos 35 años.

Imaginemos que un día se propasa tanto que su mujer al fin reacciona. Manifiesta su queja en voz alta, le empieza a afear cada falta de respeto y, como él no frena, acaba denunciándolo.

En versión grupo social, algo así ha ocurrido con el Procés. Una agresión de los catalanes nacionalistas al resto de catalanes, en la que han mostrado las peores facetas del machismo, perdón, del nacionalismo. La manipulación, la falta de respeto y empatía... no obstante, también ha permitido comprobar que el nacionalismo no es tan imponente y dominante cuando se le hace frente.


Pero claro, la historia no acaba aquí. Hay vida después del Procés.


Aparece un viejo amigo del marido que, apelando a la concordia y la buenas maneras, exige a su colega que sea legal y se comporte con un mínimo respeto y le pide a ella que frene en sus quejas para buscar juntos una solución.
Propone que él declare que no volverá a agredirla y que ella, a su vez, garantice que la cena estará a la hora, que hablará como a él le gusta, se encargará de que los niños no molesten cuando el padre está emocionado con el fútbol... vamos, la vuelta a la situación tradicional, a lo anterior a la explosión del Procés.

Es decir, propone paz y concordia a cambio de afianzar el dominio del marido (blindar autogobierno, educación, idioma…), que la mujer retire la denuncia (reducir las consecuencias judiciales del Procés...) y apoyar juntos los prejuicios machistas (nación de naciones…).


Y colorín, colorado, problema resuelto y van todos juntos y felices al fútbol (todos los hombres, se entiende, ERC-PSC-Podemos)... hasta que llegue la siguiente explosión del marido.



Corolario: habrá que recordar a los políticos, en especial a los del PSC, que los prejuicios supremacistas son todos lo mismo: una fuente de agresión y dominio de unos sobre otros. Da igual prejuicios machistas o nacionalistas.

Y que la solución nunca viene de acallar las quejas mientras se sigue regando metódicamente la planta de los prejuicios. Ni de aumentar el tamaño del tiesto para evitar que haya motivos de queja. Porque así sólo se agrava el problema para el futuro. A la gente hay que respetarla, pero no a los prejuicios. Esos ¡hay que desmontarlos!




P.D.: No he querido entrar en lo que fue ETA... pero creo que cualquiera puede colocarla en el cuadro.

P.D.2: El símil del divorcio España-Cataluña no es bueno. Ni son dos entes separados (los catalanes son parte de los españoles), ni hay una voluntad definida en cada uno (más de la mitad de los catalanes no son independentistas y hay españoles partidarios del derecho de secesión fuera de Cataluña).
Es más real el símil del matrimonio entre nacionalistas y no nacionalistas que conviven y deben respetarse.
 

sábado, 11 de noviembre de 2017

El Procés: la trama al desnudo


Tras cinco años de locura emocional, va desvelándose al fin la lógica partidista subyacente al Procés. La trama de intereses se empieza a mostrar con cierta claridad.

Hagamos revisión.

Todo empezó en 2012, con el arranque de la primera legislatura de Rajoy. Artur Mas debió encontrarse entonces en una situación de inestabilidad. Quizá por tensiones de liderazgo entre Mas y Oriol Pujol, el temor a un acercamiento del PP catalán (abrazo del oso), la necesidad de capear la crisis, los casos de corrupción que afloraban en su partido o la equivocada confianza en que al final el PP se vería obligado a ofrecerles una salida (1). O quizá debido a una mezcla de todos ellos.
Lo importante para nuestro caso es que Mas buscó una salida apoyándose en los excesos publicitarios de CiU: el Procés. (2)

Tras décadas de eficaz propaganda nacionalista, los propios cuadros del partido se había creído sus mensajes y nadie en CiU pudo evitar que Mas utilizase la estrategia del 'conductor al abismo': afianzarse como líder mesiánico dispuesto a desarrollar la propaganda hasta sus últimas consecuencias.




De esta forma, Mas arrastró a CiU desde su posición tradicional de nacionalismo pactista, hasta un secesionismo antisistema más característico de partidos como ERC. (3)





ERC se frotó las manos y preparó la estrategia para hacerse con el electorado de CiU, a la que luego dejaría tirada. Se lo ponían en bandeja.
Básicamente necesitaba: 
  - arrastrar al nacionalismo a posiciones secesionistas radicales en las que votar a ERC resultase una opción aceptable, la más coherente incluso.
  - empujar a CiU hacia objetivos imposibles de sostener (DUI) para que se rompiese por sus propios excesos ideológicos. Para esto último ERC se apoyó en la CUP, a la que ofreció un 'festín de radicales': izquierda y antisistema se darían un banquete aprovechando el desvarío de la derecha nacionalista. (4)

Es decir, mientras CiU creía arrastrar a la sociedad hacia un abismo de poder controlado por ellos mediante la manipulación emocional, iba en realidad directo hacia un muro (el Estado) contra el que se ha estrellado su partido, no Cataluña.
 
Esta es la trama del Procés: la radicalización autodestructiva de CiU apoyada por ERC en su propio beneficio. Y casi se ha consumado. 


 ¿Qué pasos faltan en los planes de ERC?
Queda consolidar la jugada. Reducir en lo posible las consecuencias judiciales del Procés y conseguir el 21-D unos resultados que posibiliten un gobierno de izquierdas con ERC de líder. Un tripartito ERC-CSQP-PSC probablemente.

Ahí se encuadrarían las últimas declaraciones de Gabriel Rufián, repentinamente sensato y moderado... aceptable para el PSC-PSOE.





 Una estrategia que casa con el esquema tradicional de intereses que ha servido de sostén al nacionalismo durante décadas. Y que tiene grandes posibilidades de ser aceptado de nuevo. Sin duda por toda la izquierda catalana y, con algo más de dificultad, por la izquierda española cuando se traslade a Madrid como pacto PSOE-Podemos-ERC, difícil pero viable una vez ERC abandone la exigencia de DUI. (5)





Hasta aquí la trama subyacente al Procés. Pero... ¿qué viene después?

Si la jugada le sale bien a ERC, esta locura del Procés no servirá para sanear Cataluña de los prejuicios nacionalistas. El efecto benéfico de reacción al prejuicio (manifestaciones en defensa de España) y freno a la permisividad (el 155 marca un precedente que conviene mantener) podría disolverse como ocurrió en el País Vasco tras la reacción al Plan Ibarretxe (tras la manifestación de San Sebastián de diciembre de 2003... no ha vuelto a verse una sola bandera de España en Euskadi).

Y la reacción es necesaria, las sociedades catalana y vasca llevan más de 35 años de inmersión con gobiernos nacionalistas o filonacionalistas. El mantenimiento de prejuicios tan fuertes (frentistas), tan extendidos (educación, medios de comunicación, cultura, deporte...) y durante tanto tiempo, es perjudicial y tiene alto riesgo, como hemos podido comprobar con el Procés (6)




El peligro estará ahora en los cantos de sirena desde el nacionalismo hacia la izquierda filonacionalista y desde ésta hacia el resto de la izquierda española. Se ofrecerá moderación a cambio de reforzamiento de los prejuicios nacionalistas (nación de naciones...), mantenimiento de la permisividad ante los incumplimientos de la ley y debilitamiento de las defensas del sistema frente a la manipulación emocional (blindaje de la educación en Cataluña, referéndum de autodeterminación, "más autogobierno"...)

Un juego manipulador frente al cual los partidos no nacionalistas tendrán que responder con inteligencia y mesura. Evitando tanto la cesión ante la presión filonacionalista (respuesta pasiva) como la reacción en los mismos términos con la que se presionará desde el antinacionalismo (respuesta agresiva) (7)

El reto sigue en marcha y yo mantendré mi bandera en la ventana. Vendrá bien para recordar que hay muchas zonas de España en las que no hay libertad para lucirla. En las que el prejuicio anti-España es ley. (8)


 /***/
(1) "Rajoy y la responsabilidad en la política"
(2) Un muestra de que desde el principio era previsible la jugada de ERC:
      "La increíble historia de Artur Mas"
(8) "Banderas y minifaldas"  


P.S (28 nov 2017) Un símil que resume el argumento.
Después de Pujol, CiU chocheaba de Mas. Así que ERC se le arrimó... por su dinero.
Le maltrató con la ayuda de la CUP, que hacía de poli malo, se hizo con los ahorros de CiU y lo ha dejado tirado desnudo en Bélgica. Ahora ERC vuelve con PSC, sólo que yendo de ricos.

Ese es la trama del Procés. 

Partiendo de los escaños conseguidos en 2010 hasta ka estimación actual:


 Pero claro... también hay daños colaterales: la sociedad catalana, enfrentada y pagando el coste económico del juego de los políticos.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Políticos presos políticos...

Cuando Gabriel Rufián dice que para que Puigdemont y el resto no fueran perseguidos bastaría con que se afiliasen al PP... no pretende manifestar una idea racional, sino afianzar un prejuicio anti-PP y anti-España.


Es puro juego, lo que llaman posverdad, algo que mola como molaba de niños el juego de encadenar palabras:

                Monja monjamonjamon ¡Jamón!
                Políticos presos políticospresospolíticos ¡Presos políticos!
 

por eso cuando se le responde que hay políticos del PP en la cárcel, se hace ver la incoherencia de lo anterior, desmontando la distorsión, pero nada más. No es una buena comparación.


Juegos emocionales aparte, hay tres situaciones que habitualmente son confundidas:

 - Presos políticos, como la oposición en Venezuela. Son políticos a los que se impide expresarse o actuar por ser contrarios al partido o dirigente dominante. Es obviamente antidemocrático ya que impide la competición entre partidos que está en la base de la democracia.

 - Políticos presos por un delito no político, como es el caso de los políticos son detenidos por delinquir en su beneficio personal o de partido.

 - Políticos presos por delitos políticos, este sería el caso de Puigdemont y compañía. Su delito es llevar a la práctica unas ideas políticas antidemocráticas, que no respetan los derechos de la oposición, de las minorías... que no respetan las reglas democráticas. En realidad sus actos son similares a los de Maduro, que atenta contra la oposición; no a los de los presos políticos, que sufren  indefensión frente a quien se salta la ley.


Como es fácil de entender, los últimos son los peores. Los primeros defienden la democracia, los segundos ensucian la democracia trampeando, pero los últimos atacan la esencia de la democracia.
 

sábado, 4 de noviembre de 2017

El Procés ha muerto, vivan la elecciones

Después de tantos meses de excesos políticos, de emociones excitadas con declaraciones flamígeras, provocaciones y advertencias, queda una sensación de vacío, de fin de fiesta, incluso de resaca. 
Todo lo que tenía que pasar ya ha pasado... y no era para tanto.

Al menos no era para tanto desde punto de vista del nacionalismo. No ardieron las calles ni se boqueó toda actividad. No hubo reacción del mundo ante la terrible opresión a un pueblo en su lucha de liberación; como pedía el vídeo: Help Catalonia, save Europe.
 



Ha resultado que era el resto de catalanes quienes sentían la presión de vivir en una olla nacionalista y necesitaban desahogo. Ha sido esta Cataluña la que ha reaccionado y alzado su voz por primera vez. Con dos grandes manifestaciones y Manolo Escobar enfrentado las cazuelas en las terrazas (La Cataluña silenciada rompe sus cadenas). Con la defensa de las tres banderas oficiales, como muestra de voluntad de vivir sin prejuicios, sin que unas banderas excluyan a otras (Banderas y minifaldas)





Queda ir a elecciones, no más. Unas elecciones en las que ya no se jugará con la épica del choque de trenes, del choque entre gobiernos. El fracaso de la DUI, la aparición de la Cataluña no nacionalista y la aplicación del 155, han marcado unos nuevos límites al terreno de juego.
En las elecciones del 21-D, lo principal en juego es si se empieza o no a limpiar la herida causada por casi 40 años de prejuicios nacionalistas. Unos prejuicios que infectan ya toda la vida social catalana.


Así que, desde el punto de vista de las emociologías, de los prejuicios emocionales, ¿qué oferta electoral tenemos?

 - Secesionistas: Propugnan seguir encendiendo emociones. Movilizar en las calles y promover el enfrentamiento entre nacionalistas y no nacionalistas. Y, por supuesto, aprovechar la baza del victimismo que ofrecen los dirigentes políticos presos, que ese y no otro era el objetivo último de la DUI: tener una excusa potente para avanzar en el enfrentamiento social.
Parece claro que CUP y ERC seguirán esta línea. PDeCAT... no es fácil saber, ni siquiera es fácil saber si no desaparecerá el propio partido.

 - Nacionalistas: Su estrategia consistía en calentar la olla desde abajo pero sin apoyar el enfrentamiento directo. Seguir alimentando prejuicios anti-España en todos los ámbitos de la vida social, pero manteniendo unas relaciones constructivas con quienes representan España dentro y fuera de Cataluña.
Una posición difícil de mantener a día de hoy, la sociedad está ya tan caliente que es difícil mantener el fuego y que no salte la válvula de presión. Tan difícil que no es claro que vaya a haber quien lo defienda, por mucho que algunos en PDeCAT deseen volver.

 - Filonacionalistas: Ofrecen dejar la cosas como están, congelar la foto. Mantener los prejuicios nacionalistas pero sin calentarlos activamente desde la Administración pública. Una posición difícil, que obliga a decir una cosa y la contraria a la vez, ya que sufrirán presiones desde ambos lados. Desde el lado nacionalista, que les afeará la falta de coherencia con esos prejuicios que mantienen. Desde el no nacionalista, que les exigirá cumplir con la imparcialidad ideológica que toda Administración debería mostrar. 
Sin duda Podemos está en esta posición. Y el PSC... al menos una parte importante del PSC también está aquí.

 - No nacionalistas: Proponen ir limpiando la sociedad de prejuicios nacionalistas. Sin buscar el choque pero sin ser "equidistantes" entre el prejuicio y el no prejuicio ni permisivos con los incumplimientos de la ley.
Sin duda el PP de Rajoy está hoy ahí y por lo tanto también el PP catalán. Es claramente mayoritario en Cs. Y probablemente sea la opción de la mayoría del PSOE y de una minoría del PSC.

 - Antinacionalistas: Proponen entrar a choque contra los prejuicios nacionalistas, sembrando prejuicios de signo opuesto. Alimentando un enfrentamiento que sostienen que es la única opción digna, ética.
Ahí se encuadra VOX y alguna que otra vez parece tentar a Cs. Y es sin duda la apuesta de los medios de comunicación de la derecha en campaña contra Rajoy (El Mundo, LD...)





¿Mi valoración?
Que lo que nos jugamos el 21-D es principalmente si se inicia la limpieza de prejuicios.

La balanza dependerá más de la fuerza del filonacionalismo que del victimismo, ya que el victimismo tan sólo radicalizará un prejuicio nacionalista ya existente.
Por decirlo de una forma vistosa: sólo favorece a ERC y CUP frente a PDeCAT. A los secesionistas frente a los ya casi inexistentes nacionalistas.

Es el filonacionalismo quien proporciona a la distorsión victimista su verosimilitud (al ser un prejuicio apoyado por alguien no nacionalista) y su verdadera fuerza: coactiva, empujando hacia la permisividad.
Pero las manifestaciones de banderas blancas tampoco hacen pensar que el filonacionalismo esté en boga.

En menor medida, el antinacionalismo también afectará sobre el resultado final. Pero su única influencia será la capacidad de desgaste de PP y Cs, tras 5 años no parece que pueda modificar sus líneas de acción.
 
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Nota: fotos resumen de los prejuicios de las distintas emociologías: