domingo, 26 de noviembre de 2017

Esencialismo, la distorsión de la derecha


En su defensa frente a los retos nacionalistas, el Gobierno tiene que atender tres frentes: nacionalismo, izquierda y medios de la derecha contrarios a Rajoy. Todos ellos legítimos mientras se mantengan dentro de la ley, claro, pero a su vez criticables. Y muchas veces promotores de claras distorsiones.

Las distorsiones nacionalistas están ya muy tratadas en este blog (Emociologías: una 2ª Transición para Cataluña). Suelen acusar al Gobierno por activa: de robar, agredir, despreciar...




La colaboración de la izquierda con el nacionalismo está también bastante presente en el blog (Deconstruyendo el nacionalismo). Tanto por sus intereses (arrinconar juntos al PP), como por su asunción implícita de las distorsiones nacionalistas: filonacionalismo.



Sin embargo, no tengo tan tratadas las distorsiones procedentes de los medios de la derecha (La derecha confusa) . Y también son muy destructivas, ya que coinciden en el interés último de la colaboración entre nacionalistas e izquierda: arriconar al PP. (Tinell...)
Estos medios de comunicación suelen atacar al PP por pasiva, acusando de no hacer. A partir de distorsiones por exageración que suelo calificar como esencialistas y que denomino antinacionalismo.

 

Así que intentaré acercarme a esta variante para entender un poco mejor como detectar la distorsión esencialista.


Para valorar objetivamente a un partido político, se necesita diferenciar al menos las siguientes facetas:
 - En lo que hace, distinguir entre: empeorar, mantener, mejorar y resolver. Por ejemplo, no se podrá valorar igual al político que empeora una situación que a quien tan sólo la mantiene.
 - En el discurso, analizar qué distorsiones (engaños) se promueven, mantienen o desmontan.
 - En lo que intenta pero no consigue, valorar si se ha perjudicado, no afectado o avanzado.

Por poner un ejemplo de actualidad, no es lo mismo acordar una cifra del Cupo que empeore, mantenga o mejore la situación previa. Enfocarlo desde la cifra que se considera aceptable y denostar cualquier otra supone una distorsión, ya que sólo se aceptaría un gobierno que resuelva todas las cuitas, un caballero andante.
Sin haber estudiado la cuestión, revisando tan sólo la evolución del Cupo y la propuesta actual (1300 millones para los siguientes 5 años)... parece básicamente se está manteniendo. Algo que por otro lado puedo entender teniendo abierto un frente con el nacionalismo en Cataluña. Quizá en algún momento haya que revisarlo, pero podría entender que haya considerado que no es el momento.


Quien promueva eliminar por completo el Concierto estará en su derecho, claro. Pero no todos los proyectos se pueden atacar a la vez e incluso habrá quien no comparta ese tipo de solución y considere mejor actualizar la cuota, el Cupo. Es decir, se puede criticar, pero la indignación es, a mi modo de ver, exagerada cuando tan sólo se está manteniendo algo que lleva 40 años en nuestro sistema. Y es fácil acabar en una forma de distorsión similar a la que utiliza el nacionalismo cuando dice: "España nos roba".

Este tipo de mecanismo, en el que se prescinde del pasado y del entorno para sólo valorar si se satisfacen unas facetas concretas, es lo que llamo esencialismo. Y desde los medios del entorno de la derecha contrarios a Rajoy se utiliza de forma constante.

Así Rajoy no ha acabado con ETA, sino que se habría rendido ante ella (El fin de ETA). No habría resuelto el problema de las Cajas sino sometido a los españoles a ellas (Todo al Bankia, con un par). No habría contenido el déficit, mejorado el empleo y potenciado el crecimiento sino que habría aumentado la deuda (Datos de empleo... cero grados ¿ni frío ni calor?). No habría enfrentado el problema del nacionalismo catalán con firmeza y serenidad, sin cesiones ni caer en distorsiones opuestas, sino que se habría respondido con pusilanimidad (Nacionalismo manipulador y respuesta asertiva). Y así en un tema tras otro.


Quizá haya a quienes este tipo de distorsión no les parezca muy peligrosa, pero creo que es un error. Pondría como ejemplo del riesgo un artículo muy bueno que he leído hace poco: John Major was the cleverest leader I worked for—and did a great deal to secure a successful partnership with Europe
Que sugiere que se pueda encontrar el origen del Brexit en las distorsiones del partido conservador tras Margaret Thatcher. Y quizá en este aspecto se pudiesen encontrar similitudes de Thatcher con Aznar y entre sus sucesores Major con Rajoy.
Una Thatcher contenida y sensata en sus actos mientras gobernó:
She had driven through the creation of the Single Market, sustained by the Single European Act and the extension of qualified majority voting. She had been insistent on standing up for economic and political freedom in the centre and east of the continent, among the countries of the Warsaw Pact
pero excesiva en su discurso
offend all her interlocutors, stand against turning Europe into a federal state, reinforcing serial acts of disloyalty to her successor...
que favoreció la "destrucción del partido Conservador". 

Un partido que cayó presa de dos distorsiones: que Europa era inferior y como tal resultaría un lastre y que Reino Unido podría mantener la antigua grandeza imperial mediante el aislamiento. El origen de la debilidad que les ha arrastrado al error del Brexit. 

En política los objetivos son importantes, pero los medios también. Y el dicho de que Dios ciega a quien quiere perder resulta tremendamente cierto. Quien acepta distorsionar para conseguir un objetivo está abriendo la jaula a una fiera que no sabe si luego podrá volver a reducir. (Emociologías: la fuerza del prejuicio)
El sentido de la responsabilidad también está en los medios que se utilizan (Rajoy y la responsabilidad en la política)
 

Acabaré con una frase del artículo sobre John Major que ojalá no se necesite reutilizar en futuros análisis sobre la etapa de Mariano Rajoy:"The former PM did what he thought was best for Britain. But what can you do if some in your party put dogma before evidence?"

¿Qué es el esencialismo sino la transformación del análisis racional en dogmas? 


viernes, 17 de noviembre de 2017

Naciomachismo


Imaginemos un hombre que ningunea y maltrata a su mujer por prejuicios machistas. Durante años. Desde siempre que se recuerda. Desde el inicio de su relación adulta, hace unos 35 años.

Imaginemos que un día se propasa tanto que su mujer al fin reacciona. Manifiesta su queja en voz alta, le empieza a afear cada falta de respeto y, como él no frena, acaba denunciándolo.

En versión grupo social, algo así ha ocurrido con el Procés. Una agresión de los catalanes nacionalistas al resto de catalanes, en la que han mostrado las peores facetas del machismo, perdón, del nacionalismo. La manipulación, la falta de respeto y empatía... no obstante, también ha permitido comprobar que el nacionalismo no es tan imponente y dominante cuando se le hace frente.


Pero claro, la historia no acaba aquí. Hay vida después del Procés.


Aparece un viejo amigo del marido que, apelando a la concordia y la buenas maneras, exige a su colega que sea legal y se comporte con un mínimo respeto y le pide a ella que frene en sus quejas para buscar juntos una solución.
Propone que él declare que no volverá a agredirla y que ella, a su vez, garantice que la cena estará a la hora, que hablará como a él le gusta, se encargará de que los niños no molesten cuando el padre está emocionado con el fútbol... vamos, la vuelta a la situación tradicional, a lo anterior a la explosión del Procés.

Es decir, propone paz y concordia a cambio de afianzar el dominio del marido (blindar autogobierno, educación, idioma…), que la mujer retire la denuncia (reducir las consecuencias judiciales del Procés...) y apoyar juntos los prejuicios machistas (nación de naciones…).


Y colorín, colorado, problema resuelto y van todos juntos y felices al fútbol (todos los hombres, se entiende, ERC-PSC-Podemos)... hasta que llegue la siguiente explosión del marido.



Corolario: habrá que recordar a los políticos, en especial a los del PSC, que los prejuicios supremacistas son todos lo mismo: una fuente de agresión y dominio de unos sobre otros. Da igual prejuicios machistas o nacionalistas.

Y que la solución nunca viene de acallar las quejas mientras se sigue regando metódicamente la planta de los prejuicios. Ni de aumentar el tamaño del tiesto para evitar que haya motivos de queja. Porque así sólo se agrava el problema para el futuro. A la gente hay que respetarla, pero no a los prejuicios. Esos ¡hay que desmontarlos!




P.D.: No he querido entrar en lo que fue ETA... pero creo que cualquiera puede colocarla en el cuadro.

P.D.2: El símil del divorcio España-Cataluña no es bueno. Ni son dos entes separados (los catalanes son parte de los españoles), ni hay una voluntad definida en cada uno (más de la mitad de los catalanes no son independentistas y hay españoles partidarios del derecho de secesión fuera de Cataluña).
Es más real el símil del matrimonio entre nacionalistas y no nacionalistas que conviven y deben respetarse.