miércoles, 6 de junio de 2018

Rajoy: se va Atticus Finch

Ahora que Rajoy deja la política después de recuperar España de la crisis y el paro. Arreglando en el camino los mil agujeros que los políticos clásicos habían dejado con el paso de los años (Cajas, Eléctricas, pago a proveedores...).

Después de acabar con ETA y enfrentar por primera vez sin cesiones ni trampas al nacionalismo opresivo.

Después de mostrar que la Policía, la Justicia, los Medios... pueden ser independientes del poder, recordando sentido a la democracia. Aunque, como individuos, muchos de sus integrantes no dejen de ser sectarios y partidistas.

Después de limpiar su propio partido de demagogos frentistas y corruptos. Enalteciendo lo mejor de la derecha.


Ahora que se va, tengo claro por que ha sido un gobernante que me ha gustado tanto. Es porque ha sido Atticus Finch. El hombre que mantiene la calma, no excita pasiones frentistas, dice las cosas como son... mientras busca el bien común. ¡Y sin embargo ha podido liderar uno de los dos grandes partidos y gobernar España por seis años! Reconstruyéndola eficazmente.


Me gusta porque ha demostrado que se puede ejercer la política responsablemente, sin recurrir a la demagogia, la cizaña y la intriga

Y no sólo ha mostrado eso, sino que al hacerlo ha sido un espejo en el que se han ido reflejando el resto. Quedando a la vista la demagogia de unos, el sectarismo aurodestructivo de otros y la intriga cortoplacista y estéril de la mayoría, que sólo busca el propio acceso al poder.

A mí me ha sugerido mi teoría de las emociologías, al dejar a la vista, tan claramente en el reflejo, los males que infectan la política. Los prejuicios a un lado y a otro.



Ningún presidente se fue tan limpio.
Ninguno nos dejó tantos beneficios.

Hemos vivido un tiempo de reconstrucción. Un ratito de magia.
Hemos vivido la película de Matar un ruiseñor.
 



¡Chapeau, Sr. Rajoy!
Gracias.


No hay comentarios:

Publicar un comentario