domingo, 1 de abril de 2018

Emociologías, las ideologías de los sentimientos


No tiene mucho mérito descubrir que en política la propaganda es muchas veces manipulación emocional. Pero creo que sí tiene una aplicación práctica enfocar en que, a veces, algunos movimientos son sólo manipulación. Sin verdaderas ideas racionales o hechos que los sostengan. Sólo sentimientos.



Un planteamiento que anima a realizar un análisis de forma distinta a la habitual. Evitando perdernos en causas económicas, motivaciones históricas... para centrarnos en la pura faceta psicológica.

Esto es lo que he intentado desarrollar en el libro: Emociologías, un enfoque cognitivo de la vida política en democracia

La psicología cognitiva nos explica que las emociones surgen a partir de ideas. Que una idea puede ser racional y buscar describir o explicar un fenómeno, pero también puede ser emocional y buscar producir una emoción. Cuando el efecto es negativo, a estas ideas se las denomina distorsiones cognitivas. Esto es así hasta el punto de que las distorsiones son responsables de la mayor parte de los estados emocionales.
Una persona puede estar deprimida a pesar de encontrarse en una situación de bienestar material y otra, en cambio, estar alegre mientras padece una mala situación o incluso tras un hecho dramático. ¿Qué diferencia hay entre ambas?: lo que se dicen a sí mismas. Las distorsiones cognitivas.
Con las sociedades ocurre algo similar. Su estado emocional no es consecuencia tanto de los hechos concretos como de las ideas que circulan. Una sociedad puede ser próspera y padecer el sentimiento de ser víctima, como también, a la inversa, puede hacer frente a situaciones muy duras sin que su vida social se vea orientada al padecimiento o el agravio. Todo dependerá de las ideas que circulen.

Pese a su enorme influencia social, no hay una clasificación de las principales manipulaciones desplegadas que haga visible el tablero de juego emocional, un mapa de las distorsiones cognitivas que facilite su análisis y prevención. Tanto es así que he necesitado acuñar un nuevo término paralelo al de las ideologías, las “emociologías”, para caracterizar a las construcciones políticas basadas en la manipulación emocional mediante distorsiones cognitivas.


Un enfoque que me ha llevado a proponer una forma de análisis tanto de estas 'ideologías'



como de los posibles modos de respuesta: agresivo, sumiso, voluntarista...
Con una única respuesta emocionalmente higiénica y socialmente saludable: la respuesta asertiva con reestructuración cognitiva.

Firmeza con buenas maneras. Manteniendo el espíritu constructivo pero sin cesiones, con buen tono pero sacando a la luz las falsedades del discurso manipulador.



Esta idea la he ido desarrollando también en el blog Emociologías, aplicándola a distintos temas de actualidad:




Y, en general, para entender este mundo posmoderno en el que las emociones vuelan libres. Y al que nuestras democracias aun deben encontrar respuestas.









Un mundo en el que movimientos con causas muy reales (feminismo, igualdad de razas...), cuando consiguen sus objetivos básicos, corren el peligro de transformarse en mera manipulación emocional. En un juego de apariencias, corrección... de presiones del qué dirán que maniatan la sociedad.







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